Bloomberg Línea — Para quienes temen que el repunte de las acciones de tecnología sea una repetición de la burbuja de las puntocom de la década de 2000, el veredicto de Ron Josey, uno de los analistas más experimentados de Wall Street y líder de la cobertura de internet en Norteamérica en Citi, es categórico: los fundamentos actuales son radicalmente diferentes.
La principal preocupación en Wall Street y en las conversaciones con los clientes radica en el retorno sobre el capital invertido (ROI) en inteligencia artificial, según él.
“El debate principal que estamos teniendo con clientes e inversionistas es el ROI de todas las inversiones en IA”, afirmó Josey en una entrevista exclusiva con Bloomberg Línea en São Paulo, durante su participación en la Citi Brazil Equity Conference.
“Google, Meta y Amazon están gastando sumas significativas este año y probablemente seguirán haciéndolo en el futuro, lo que afectará el flujo de caja libre global. Los inversionistas quieren la tranquilidad de saber que existe una demanda real en el mercado que justifique ese retorno desde el punto de vista de los ingresos”.
El analista, especialista en empresas como Google, Meta y Amazon, enumera lo que considera algunos de los primeros resultados.
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Los tres factores cruciales que calmaron el mercado a principios de 2026, permitiendo que las acciones tecnológicas volvieran a repuntar tras la reciente corrección técnica, están relacionados con la reaceleración de los ingresos — con tasas de crecimiento que se aceleraron significativamente en Google Cloud (GCP) y AWS — el aumento exponencial de las carteras de pedidos, con los compromisos firmados por clientes corporativos disparándose, y la rentabilidad operativa, que se ha mantenido estable o ha mejorado.
“Al ver que los ingresos vuelven a acelerarse y que los márgenes se estabilizan, nos sentimos mucho más seguros al respaldar estas inversiones de capital”, afirma Josey.

¿Por qué no estamos en una burbuja?
Con casi 30 años de experiencia en el mercado financiero, habiendo atravesado la caída del Nasdaq en 2000 y la crisis de las hipotecas subprime en 2008, además de recesiones y la pandemia, Josey señala una diferencia fundamental entre el momento actual y las burbujas del pasado: la salud financiera del negocio principal (core business) de las grandes empresas de tecnología.
“En el año 2000, sabíamos que Internet estaba llegando, pero todos aún intentaban descubrir cómo monetizarla. Google ni siquiera sabía bien qué les aportaría el modelo de búsquedas, las redes sociales ni siquiera existían y la infraestructura de fibra óptica se construyó antes que el modelo de negocios”, recuerda el analista.
Hoy en día, la dinámica se ha invertido. El ciclo masivo de inversiones en IA se está autofinanciando por completo gracias a los negocios de consumo y publicidad digital, que operan con márgenes de ganancia récord y gran resiliencia.
Josey cita datos del primer trimestre, que contribuyeron a impulsar el nuevo repunte de las empresas. Los ingresos de Google Search crecieron un 19%, por ejemplo; Meta registró un aumento superior al 33% en sus ingresos, y la división minorista de Amazon mantuvo un crecimiento de dos dígitos.
“Tenemos un ciclo de inversiones masivo, pero los negocios principales de publicidad digital y comercio electrónico no podrían estar más sólidos. Ellos están financiando esta transición. Son las empresas con los balances más sólidos del mundo las que están invirtiendo para los próximos 5, 10 o 20 años”.
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Los cuellos de botella en la carrera
Si bien existe demanda corporativa de IA y los balances son sólidos, el límite más firme para la expansión continua del sector radica en la infraestructura, y no en el aspecto financiero, según la perspectiva del analista.
El principal cuello de botella del mercado en la actualidad es la capacidad computacional y el suministro de componentes. “Existe un consenso en que, si hoy hubiera más capacidad computacional disponible en Google Cloud o en AWS, el crecimiento de los ingresos sería aún más fuerte”, afirma.
Para evitar la dependencia exclusiva de proveedores externos de chips (GPU), Josey destaca la agresiva tendencia hacia la verticalización y la inversión en silicio propio por parte de los hiperescaladores, citando el avance de los chips TPU y el ecosistema Gemini de Google, así como los chips Trainium de Amazon, una estrategia para reducir la dependencia de Nvidia (NVDA), que ha crecido en los últimos años hasta convertirse en la empresa más valiosa del mundo.
El futuro de Internet
Al ser preguntado sobre cómo ve Internet en los próximos cuatro o cinco años, Josey prevé una transformación profunda en la interfaz y en la forma en que los consumidores interactúan con la red, impulsada por protocolos abiertos y nuevos dispositivos.
Con el auge de tecnologías como el MCP (Model Context Protocol), el usuario podrá interactuar con ecosistemas de inteligencia artificial de manera integrada, sin necesidad de abrir múltiples aplicaciones de empresas independientes.
“Será posible simplemente decirle a tu agente de IA: ‘resérvame un auto para las 7 de la noche’. El sistema accederá directamente a tu cuenta de Uber y hará la conexión, sin que tengas que abrir la app”, proyecta.
A mediano plazo, las interfaces portátiles — o wearables — deberían acabar con nuestra dependencia de las pantallas de los smartphones.
Josey señala que empresas como Meta, con sus lentes inteligentes, y Snap están liderando la vanguardia del hardware, donde las lentes muestran datos proyectados en el entorno y las manos funcionan como si fueran un ratón.
“Ya no tendremos que bajar la vista; podremos conversar mirándonos a los ojos mientras la computación se lleva a cabo a nuestro alrededor”.













