La paradoja de la era Petro: bolsa en récord y un dólar a la baja, ¿mérito o reacción pese a él?

El peso colombiano y la bolsa recuperaron terreno tras el shock inicial de 2022, pero estrategas atribuyen el rally más a factores globales, eventos corporativos y resiliencia empresarial que a la política económica del Gobierno Petro.

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Gustavo Petro, Colombia's president, speaks during the Asobancaria Banking Conference in Cartagena, Colombia, on Friday, June 7, 2024. Petro called on a room of the nation’s top bankers to help reactivate the nation’s economy by doling out low-interest loans.  Photographer: Charlie Cordero/Bloomberg

Bloomberg Línea — La llegada de Gustavo Petro a la Presidencia desató uno de los mayores episodios de volatilidad financiera reciente en Colombia. El dólar superó los COP$5.000 tras la elección de 2022 y el mercado empezó a exigir una prima de riesgo cada vez más alta ante la incertidumbre fiscal y política.

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Tres años después, el panorama luce distinto en parte de los activos. El peso colombiano (USDCOP) recuperó cerca de 26% desde los máximos posteriores a la elección presidencial y el MSCI Colcap (COLCAP) acumula una valorización superior al 30%, impulsado por algunas de las acciones más castigadas del mercado local.

Nutresa (NUTRESA) sube más de 675% desde la primera vuelta presidencial de 2022, Mineros (MINEROS) avanza más de 450%, Cementos Argos Preferencial supera 300% y Terpel (TERPEL) se valoriza más de 100%.

La recuperación abrió una discusión que divide a estrategas, bancos y administradores de portafolio: si el rally de los activos colombianos respondió a la gestión económica del Gobierno Petro o si, por el contrario, ocurrió pese a ella, impulsado por factores globales, eventos corporativos y la capacidad de adaptación de las empresas.

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Gustavo Petro, presidente de Colombia, el día de su posesión presidencial.

“Es difícil identificar un único factor explicativo. En buena medida, la evolución responde a la capacidad de adaptación de las compañías”, dijoLaura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia. “Pese a los retos y tensiones observados, persiste la convicción de que la institucionalidad colombiana es robusta y tiene la capacidad de superar los impases actuales y futuros”.

La reconexión del dólar y la bolsa

El primer choque tras la elección presidencial fue evidente. El peso colombiano se convirtió en una de las monedas más castigadas de la región y el mercado incorporó rápidamente una prima de riesgo política.

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Felipe Campos, de Alianza Valores, sostiene que “el primer choque fue los primeros seis meses del gobierno”, período en el que se produjo “un desajuste de dólar y un desajuste de renta variable”. Sin embargo, afirma que posteriormente comenzó una reconexión de Colombia con la tendencia regional.

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“El dólar ha estado convergiendo a la tendencia natural de Latinoamérica estos años que sigue hacia abajo y las acciones poco a poco convergiendo arriba, que ha sido la tendencia natural de Latinoamérica y de las bolsas en general estos años”, dice Campos.

La caída posterior del dólar terminó siendo uno de los movimientos más relevantes del mercado colombiano. Aunque el peso llegó a depreciarse hasta niveles superiores a COP$5.000 por dólar tras la pérdida del grado de inversión en el gobierno de Iván Duque y el cambio de administración, posteriormente recuperó terreno de forma acelerada.

Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, explica que las monedas emergentes se apreciaron 11,3% durante el cuatrienio reciente mientras el índice DXY retrocedió 5,3%, dinámica que terminó favoreciendo también al peso colombiano. “Nuestro tipo de cambio ha seguido la tendencia del dólar a nivel global”, afirma.

Germán Cristancho, gerente de investigaciones económicas de Davivienda Corredores, agregan que la fortaleza reciente del peso respondió a tres factores centrales: la debilidad global del dólar, el atractivo diferencial de tasas frente a Estados Unidos y las operaciones de manejo de deuda pública realizadas por el Gobierno.

El diferencial de tasas se convirtió en uno de los soportes más relevantes para el peso colombiano. Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, afirma que las monedas que más se fortalecieron en América Latina durante el último año y medio fueron precisamente aquellas con tasas reales más altas.

Ver más: Monedas de América Latina resisten al dólar, pero Goldman advierte por presión inflacionaria

“Estas estrategias de carry trade están jugando un rol importante”, señala Velandia, quien además atribuye parte de la valorización del peso a las operaciones de crédito público, el decreto que redujo el límite de activos extranjeros que pueden tener los fondos de pensiones y el aumento de tasas del Banco de la República.

La apreciación del peso terminó alimentando la percepción de una aparente desconexión entre la narrativa política y el desempeño de algunos activos financieros.

Clavijo considera que la capacidad de adaptación empresarial fue determinante. “Las compañías han logrado mantener niveles satisfactorios de utilidades que respaldan sus tesis de inversión y generan confianza”, afirma. También señala que persiste “la convicción de que la institucionalidad colombiana es robusta y tiene la capacidad de superar los impases actuales y futuros”.

Colombia

Ese punto aparece repetidamente entre los estrategas consultados. Velandia afirma que parte de la incertidumbre inicial empezó a disiparse cuando “la institucionalidad del país demostró su fortaleza”, especialmente a través del Congreso y las Cortes.

El rally accionario y el descuento Colombia

La recuperación de la bolsa colombiana terminó siendo incluso más profunda que la del peso.

El MSCI Colcap pasó de mínimos cercanos a 1.046 puntos en 2023 a niveles superiores a 2.100 puntos, impulsado por una combinación de eventos corporativos, recompras de acciones, OPAs y un renovado interés internacional por mercados emergentes y latinoamericanos.

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Los movimientos más extremos se concentraron en compañías vinculadas al Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) y en emisores donde el mercado percibía descuentos históricos.

Nutresa lidera ampliamente las valorizaciones desde la primera vuelta presidencial de 2022, seguida por Mineros, Cementos Argos (CEMARGOS), Terpel y Grupo Cibest (CIBEST).

En Bancolombia consideran que la valorización respondió al “reconocimiento del valor fundamental de compañías, que durante la pandemia estuvo castigado”. La entidad destaca además operaciones especiales como las de Mineros y Nutresa, así como programas de creación de valor para accionistas en Grupo Argos (GRUPOARG), Celsia (CELSIA), Grupo Sura (GRUPOSUR), Cibest y Cementos Argos.

Cada compañía tuvo catalizadores distintos.

En Nutresa y Mineros, el detonante principal fueron las OPAs y los cambios de control accionario. En Cementos Argos, el mercado reaccionó a la ejecución del proyecto Sprint, las desinversiones estratégicas y los dividendos extraordinarios.

En Grupo Cibest, la valorización estuvo asociada a la reorganización corporativa, la recompra de acciones y la mejora de valoración del sector financiero regional.

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Velandia afirma que el mercado accionario colombiano tuvo “una combinación de factores”, entre ellos eventos corporativos y una recuperación desde niveles extremadamente deprimidos.

“Las acciones estuvieron muy baratas hasta el año 2023-24”, dice el estratega de Credicorp Capital.

La recuperación además coincidió con un mayor apetito global por acciones latinoamericanas y mercados emergentes. Cristancho sostiene que varios inversionistas internacionales comenzaron a diversificar portafolios fuera de Estados Unidos durante 2024, movimiento que benefició también a Colombia.

Campos considera que buena parte de la subida bursátil se produjo precisamente en los activos donde el Gobierno tenía menor capacidad de intervención directa y se sintió donde sí.

“En esos activos donde el gobierno no tiene injerencia directa, hubo una desconexión, pero que duró solo seis meses”, afirma.

El estratega agrega que la percepción del mercado empezó a cambiar cuando las reformas del Gobierno comenzaron a enfrentar mayores límites institucionales.

Ver más: Elecciones en Colombia comienzan a desafiar la negociación de bonos de Ecopetrol

“Comienzan a frenarse las reformas y a limitarse. Esos activos de una vez van y se reconectan con Latinoamérica, que es dólar abajo y acciones arriba”, señala.

No obstante, no todas las compañías participaron del rally. Ecopetrol (ECOPETL), controlada mayoritariamente por el Estado y convertida en uno de los principales focos de preocupación del mercado por la política energética del Gobierno, acumula una caída cercana a 17% durante los años de Petro, comportamiento que contrasta con la fuerte valorización de buena parte del mercado accionario colombiano.

El mercado mira a las elecciones

La recuperación de los activos colombianos también coincidió con otro fenómeno que empezó a ganar espacio entre inversionistas globales: la posibilidad de un cambio político en las elecciones presidenciales de 2026.

Varios bancos y estrategas consideran que parte de los flujos recientes hacia acciones y moneda local comenzaron a incorporar un componente preelectoral, similar al observado previamente en otros mercados latinoamericanos.

Sede de la Bolsa de Valores de Colombia, en Bogotá.

Velandia afirma que desde comienzos del año pasado algunos bancos internacionales empezaron a recomendar posiciones en Colombia con más de un año de anticipación al proceso electoral.

“Ya había sido la tendencia en otros países de la región, por ejemplo, Argentina, que empezaban las apuestas electorales con ese tiempo de anticipación”, señala.

El fenómeno aparece especialmente en el mercado accionario.

Las compañías más valorizadas desde 2022 coinciden además con sectores donde el mercado empezó a descontar escenarios de normalización política o menores riesgos regulatorios hacia adelante.

Ver más: “Intervención de facto”: peso colombiano es el que más cae en el mundo tras decisión de tasas

Grupo Cibest sube más de 60% desde la primera vuelta presidencial, Grupo Sura supera 80%, mientras Grupo Argos Preferencial, Bolsa de Valores de Colombia y Celsia también muestran avances relevantes.

Velandia considera que parte de los flujos recientes de inversionistas extranjeros hacia TES y acciones reflejan ese posicionamiento anticipado.

“Sí hemos visto algo de flujos trade preelectoral, sobre todo en acciones desde el año pasado”, afirma.

En la imagen billetes de un dólar y 50.000 pesos colombianos.

Credicorp Capital también atribuye parte del comportamiento reciente de la bolsa a una recuperación desde niveles históricamente bajos.

“Las acciones estuvieron muy baratas hasta el año 2023-24”, señala Velandia.

En paralelo, algunos movimientos regulatorios locales terminaron amplificando el rally.

Ver más: Elecciones presidenciales y bomba fiscal soportan apuesta de BBVA contra el peso colombiano

Velandia sostiene que la reducción gradual del límite de inversión en activos extranjeros para fondos de pensiones obligó a las AFP a reacomodar parte de sus portafolios hacia Colombia, movimiento que pudo beneficiar especialmente acciones financieras como Grupo Cibest.

No todos los analistas consideran que exista todavía un trade electoral consolidado.

Cristancho sostiene que, a diferencia de Chile o Argentina, los flujos recientes responden más al atractivo general de mercados emergentes y al carry trade que a una apuesta política definida.

Gustavo Petro, presidente de Colombia, en el Pacto Social del Catatumbo en Tibú, departamento de Norte de Santander, Colombia, el jueves 6 de marzo de 2025.

La firma agrega que la incertidumbre sobre el resultado presidencial de 2026 también empezó a generar episodios recientes de corrección en algunos activos locales.

La discusión terminó dejando una lectura menos lineal sobre el comportamiento financiero de Colombia durante el Gobierno Petro.

El dólar corrigió buena parte del choque inicial posterior a la elección presidencial y volvió cerca de los niveles donde comenzó el gobierno. La bolsa, por su parte, vivió uno de sus ciclos más fuertes en años impulsada por OPAs, recompras de acciones, reorganizaciones corporativas y flujos hacia América Latina.

Ver más: Monedas más fuertes de América Latina lideran entre los emergentes, pero Credicorp ve riesgos

Pero la recuperación tampoco tuvo una sola explicación.

Parte del movimiento respondió al debilitamiento global del dólar y al ciclo favorable para mercados emergentes. Otra parte surgió de compañías que cotizaban con descuentos históricos y de inversionistas que empezaron a mirar anticipadamente el ciclo electoral de 2026.

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